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domingo, 11 de agosto de 2024

San Antonino merece un auditorio estatal para su Guelaguetza









(Foto de las delegaciones de la Guelaguetza en el corredor de Palacio de Gobierno de la capital del Estado)

La segunda representación más importante de la Guelaguetza en el Estado de Oaxaca se lleva a cabo en San Antonino Castillo Velasco.

Celebrada en las mismas fechas que la Guelaguetza oficial, pero en el turno vespertino, la Guelaguetza de San Antonino cuenta por lo general con la participación de las delegaciones oficiales que participan por la mañana en el auditorio Guelaguetza y por la tarde en San Antonino.

El auditorio al aire libre en el Cerro de las "Azucenas" se ha modificado al menos en una ocasión para ampliarlo, pero aún es pequeño para la demanda de personas que acuden para ver este espectáculo. Y el hecho de que se desarrolle a la intemperie deja a los participantes y visitantes expuestos ante las variaciones del clima, principalmente las lluvias torrenciales.

Como ha sucedido en diversos años y como aconteció en el primer lunes del cerro en San Antonino, la mayoría del público abandonó el auditorio ante una tormenta que inundó el espacio con piso de tierra y que también afectó a algunos comerciantes por el intenso curso de las aguas que descendían del cerro. En el estacionamiento, la mayoría de los automóviles quedaron en medio del agua que les llegaba a la mitad las llantas. Muchas personas tuvieron que caminar entre los charcos con el agua casi hasta las rodillas para poder abandonar el lugar.

A pesar de la lluvia, los grupos de baile participantes y sus bandas de músicos--todos ellos generalmente jóvenes amables y alegres-- demostraron su alto nivel de profesionalismo al continuar sus ejecuciones bajo la lluvia, con algunos caídos en el foro y otros muchos que se resbalaron en el suelo de la empinada y lisa entrada principal al auditorio. 

Para muchas personas este tipo de acontecimientos es normal. Ha sucedido en años anteriores y es probable que, de no tomarse siga ocurriendo en el futuro y ese es precisamente el problema.

Hasta ahora ninguna autoridad municipal de San Antonino ha dimensionado la importancia económica y cultural de ser la segunda representación más importante de la Guelaguetza en el Estado de Oaxaca.

En primer lugar esta importancia se deriva de que San Antonino es la Cuna del Jarabe del Valle, historia que se puede leer en este mismo blog bajo el título "Origen del Jarabe del Valle" y cuya música fue retomada por las "Chinas Oaxaqueñas" para darle una identidad cultural a la capital del Estado.

En segundo lugar, por la antigüedad de su representación y por su contexto de realizarse en un pueblo originario, como lo es San Antonino, con toda su producción cultural, la Guelaguetza merece un marco más formal en su representación que supere los límites parroquiales y las prácticas aldeanas para institucionalizarse como una actividad cultural generadora de valor público.

Se requiere que las autoridades municipales, sin importar su ideología política, sean capaces de gestionar la construcción de un auditorio digno y eficaz con la infraestructura idónea de servicios para el turismo y que al mismo tiempo sea una obra que sirva para otras actividades artístico-culturales que se puedan desarrollar a lo largo del año, lo cual contribuiría a un mayor crecimiento económico para la población.

Existen las formas y los mecanismos para impulsar una obra de tales dimensiones. Ya se ha hecho en otros estados. Pero esto depende no solamente de quienes gobiernan San Antonino, sino también de que el pueblo asuma la idea de que San Antonino debe crecer y proyectarse hacia el futuro, lo que permitirá un crecimiento económico principalmente de la gente del propio pueblo.

San Antonino es heredero de una tradición cultural muy sólida y demanda una modernización que sólo puede propiciar la gente del propio pueblo.

Ojalá que la experiencia del primer lunes del cerro de este 2024 sirva como un exhorto para las nuevas autoridades municipales y que volteen a ver esta oportunidad, que otros municipios vecinos también ya han visto y que no dudarían en llevarse la Guelaguetza para otro lugar.


lunes, 14 de julio de 2014

Origen del Jarabe del Valle

Los hermanos Mateo y Delfino López Godínez (q.e.p.d.), además de ser grandes representantes de la artesanía de la Flor Inmortal, fueron discípulos y músicos de Don Laureano Jiménez, el más antiguo compilador del Jarabe del Valle que se conoce hasta esta fecha.

Ellos, que eran grandes conocedores de la cultura y la historia de San Antonino, redactaron una breve historia del Jarabe del Valle, que proporcionaban generosamente a las personas que los consultaban sobre diversos tópicos locales.

Como se desprende del texto, el Jarabe del Valle incorpora usos y costumbres de San Antonino Castillo Velasco que, están vigentes, por ejemplo en la costumbre del matrimonio.

Esta es la historia que relatan los famosos músicos y artesanos:

“Don Laureano Jiménez fue originario y vecino de la población de San Antonino Castillo Velasco. Fue pintor, firlarmónico, director y fundador de una orquesta de 35 músicos, que se inauguró el 15 de septiembre de 1910, y que se llamó Orquesta “Independencia”.

“Ese mismo día se estrenó el Jarabe del Valle, al que se dio este nombre porque San Antonino se encuentra situado en los Valles Centrales de Oaxaca.

“El Jarabe se compone de los siguientes sones:
1. Jarabe del Valle
2. El Palomo
3. Pasen a Tomar Atole
4. El Guajolote
5. El Loro

1. El Jarabe del Valle.- Se baila en los fandangos y mayordomías, despertando el ánimo y la alegría de los invitados y su ritmo es muy alegre, se toca en las principales fiestas de la población.
 
2. El Palomo.- Lo bailan los novios el domingo de fandango, a la hora de la comida en la que, la pareja, come de “palomita” o de “pichón”. Los padrinos de velación preparan los taquitos y del mismo taco comen los novios, demostrándose así el cariño y el amor eterno.
 
3. Pasen a Tomar Atole.- Se baila el lunes de fandango. Se le dio este nombre porque a la hora que llegan los padrinos, suegros e invitados del novio, todos, bailando, reciben el atole de leche que preparó la novia desde las tres de la madrugada, demostrando así la calidad de su trabajo y que es mujer trabajadora.
 
4. El Guajolote.- Se llama “El Guajolote”, porque el día sábado de fandango, de madrugada, los padres y familiares del novio, llevan los guajolotes a la casa de la novia; se arreglan dentro de un canasto grande con sus ingredientes. En el interior de cada uno, la guajolota se adorna con flores y se le ponen sus aretes y además llevan el oloroso poleo y leña para cocinar el tradicional mole de guajolote.
 
5. El Loro.- Se le dio este nombre porque al terminar la fiesta de fandango, o de la mayordomías, los invitados se encuentran disfrutando la fiesta, alegres y compartiendo el sabroso mezcalito, simulando entre todos una plática de loros.”

Enrique Jaime Sánchez Alonso, que es un reconocido Chogol de San Antonino Castillo Velasco(“Chogol” se le designa al conductor o maestro de ceremonias en mayordomías y matrimonios) asegura que, según la costumbre, cuando se toca el Jarabe del Valle se levantan los asistentes a un fandango, boda o mayordomía, formando dos filas, una de hombres y otra de mujeres, para bailar y se les reparte el poleo, que invade con su suave y fino aroma la casa del novio o del mayordomo.

El poleo es cortado en el cerro por familiares y amigos del novio a quienes se les llama “viguches”, que en zapoteco significa “hombre fuerte”, y que son los repartidores designados por los caseros, para que, junto con el poleo, entreguen un cigarro y un mezcalito, como muestra de hospitalidad y bienvenida a los asistentes.

Desde tiempos antiguos, las mayordomías eran encabezadas por dos músicos que anunciaban la fiesta con el tambor y la chirimía, costumbre que también se conserva en nuestros días.

Asimismo, señala que, de acuerdo con la información local, la primera vez que se le puso coreografía al Jarabe del Valle fue en el año de 1912, y que se estrenó un 24 de diciembre, en el día de Noche Buena. Los niños que representaron a los pastorcitos en esta navidad fueron dirigidos por el señor Antonino Martínez Raymundo, un Chogol antigüo y experto, que fue quien adaptó los pasos a cada son del Jarabe del Valle, ya que desde que se había dado a conocer el Jarabe del Valle nadie lo bailaba al ritmo de la música.

La representación de los pastorcitos de la Noche Buena, es toda una tradición en la comunidad de San Antonino Castillo Velasco y en el marco de esta celebración, fue que afortunadamente, se le dio la coreografía al Jarabe del Valle.

Al referir también la historia del Jarabe del Valle en la Guelaguetza, existe el testimonio, de primera mano del señor Alfonso M. Santiago Aguilar(q.e.p.d.), quien se caracterizó por acopiar material fotográfico y documentar la historia y la cultura de San Antonino Castillo Velasco y que participó en las primeras delegaciones oficiales del Jarabe del Valle en el cerro del Fortín en la Ciudad de Oaxaca.

En un breve escrito que denomina “Semblanza del Jarabe del Valle: un homenaje al pueblo de San Antonino Castillo Velasco, Jardín del Valle Oaxaqueño”, menciona cómo se inició la participación oficial de San Antonino en la Guelaguetza:

“Fue en el mes de julio de 1956, ya organizada la delegación de esta H. Villa de San Antonino Castillo Velasco, nos presentamos en el Cerro del Fortín para presentar nuestra Guelaguetza, para lo cual teníamos que bailar los acordes de la banda del estado, por disposiciones del gobierno, que en aquel entonces, no había Secretaría de Turismo, ni esas cosas; simplemente éramos invitados del Gobernador, y habiendo tocado nuestro turno, nos llevamos la desagradable sorpresa de que la banda empezó a tocar sones desconocidos para nosotros y no pudimos bailar de acuerdo a nuestros ensayos y a los sones de nuestro Jarabe.

“Terminada nuestra actuación, que fueron puros brincos, me dirigí al Director de la banda, que lo era el maestro Don Diego Innes y le hice saber nuestro desconcierto tocante a los sones por el cual no pudimos bailar como eran nuestros ensayos, y él me respondió: “Lo noté”, pero que no tuviéramos cuidado y prometió venir al día siguiente y que estuviera pendiente el solista del clarinete, cita que se efectuó en la casa de la señora Matilde Aguilar Alonso, domicilio que se encuentra ubicado en la esquina que forman las calles de Porfirio Díaz y Avenida Castillo Velasco, en San Antonino.

“De esta manera y a los acordes del clarinete del señor Porfirio Aguilar Rey, se documentó el ‘Jarabe del Valle’ de manos del subdirector de la banda del Estado, maestro Moisés Baltasar Velasco. Posteriormente, el maestro Diego Innes llevó a la banda de música a la compañía grabadora “Peerles”, con la partitura del recién descubierto “Jarabe del Valle”, para su grabación en los acetatos, los cuales salieron a la luz pública, generalizándose de esta manera nuestro hermoso y querido jarabe.

“Destacan en cada parte del jarabe, o sea en los sones, el nombre de cada uno de los animalillos muy populares de esta región, entre ellos ‘El Guajolote’, ‘El Torito’, ‘El Burro’, ‘El Palomo’ y ‘El Loro’.”

Actualmente el Jarabe del Valle, de profundas raíces indígenas, representa a los Valles Centrales en las fiestas de la Guelaguetza, e incluso, las “Chinas Oaxaqueñas”, comunidades mestizas que trasladaron tardíamente la tradición de las “Chinas Poblanas” en la representación de la Ciudad de Oaxaca en la Guelaguetza, adoptaron el Jarabe del Valle como su música representativa.

El Jarabe del Valle se popularizó y se toca en festividades y mayordomías de muchos pueblos zapotecos de Valles Centrales.

lunes, 2 de septiembre de 2013

A escuchar música oaxaqueña

Gracias al sitio www.sanantonino.com en la parte que dice "pueblos de Oaxaca", es posible escuchar una selección de música oaxaqueña.

La selección, que incluye, desde luego el Jarabe del Valle, es una producción del Gobierno del Estado de Oaxaca que emitió la administración del entonces gobernador Diórodo Carrasco.

El disco es un homenaje a Oaxaca porque incluye información turística y contiene fotografías e información de primera mano sobre la historia y los aspectos culturales más relevantes del Estado, como sucede con la parte musical.

De esta manera, el disco compacto promocional del Estado de Oaxaca se constituye como un documento de gran valor cultural y turístico y fija un antecedente que vale la pena tomar en cuenta.

Enhorabuena por esta iniciativa del sitio www.sanantonino.com, que tiene por objeto contribuir a la divulgación cultural del municipio de la Heroica Villa de San Antonino y que además, tiene un espacio para la cultura local.

Felicidades!!.

lunes, 26 de agosto de 2013

Historia del Jarabe del Valle

Se deriva de una costumbre local.

El Jarabe del Valle es una pieza auténticamente local que incorpora elementos de la costumbre del matrimonio, como se realiza históricamente en San Antonino Castillo Velasco.

Ahora, gracias al sitio sanantonino.com podemos conocer la historia que dejaron documentada los hermanos Delfino y Timoteo López, que además de ser grandes artesanos de la flor inmortal, también fueron alumnos del primer compilador del Jarabe del Valle, que ya existía como tal desde 1912.

Como sucede con muchas actividades culturales, el músico murió, la orquesta y sus integrantes fallecieron o se dispersaron y no fue sino hasta 1956 que se volvió a compilar nuevamente con el apoyo del maestro Diego Ines de la Banda Sinfónica del Estado de Oaxaca.

Enhorabuena por esta buena información.

lunes, 8 de julio de 2013

Delegación de San Antonino en la Guelaguetza
















Aquí una foto de hermosas mujeres de San Antonino Castillo Velasco, de la Delegación del Jarabe del Valle, en la Guelaguetza.

Hoy en día se está perdiendo la autenticidad de esta representación, porque el supuesto comité de autenticidad está aperturando dicha fiesta, supuestamente por fines políticos, a representaciones parciales por pueblos mestizos---que toman fragmentos del Jarabe del Valle---, que no tienen traje típico, ni hablan la lengua indígena, ni forman parte de sus tradiciones y costumbres.

Por ejemplo el Jarabe del Valle incorpora la ceremonia del matrimonio, una costumbre vigente en San Antonino Castillo Velasco, con el baile del Guajolote, un animal auténticamente prehispánico.

Pero en fín, vale la pena citar esta pérdida de originalidad en un tono nostálgico, el de la experiencia.

Cuenta Doña Arcelia Yañiz, en su libro "Oaxaca de mis Amores" que antiguamente la Guelaguetza se celebraba en las faldas del cerro del Fortín: "Todo era típico, hasta la lluvia, porque regresaban de paseo muy mojados, pero contentos, con ramas de frutos y flores, y en verdadera democracia, porque se habían confundido, sin alterarse, mercaderes, amas de casa, socialités, intelectuales, con el solo fin de divertirse y darle vuelo a la tradición."

Dice también que en el gobierno de Víctor Bravo Ahuja se le dio importancia económica a esta fiesta y se construyó el auditorio y se pagaba entonces los gastos de hospedaje y alimentación a los pueblos que participaban.

Haciendo alusión a las primeras representaciones de la Guelaguetza, Arcelia Yañiz comenta que: "También fueron los tiempos que los que llevaban el programa eran notables intelectuales, como don Manuel Zárate Aquino, quien daba cátedra universitaria, en ella disertaba de los orígenes de cada grupo representado, de acuerdo con la geografía, la historia, y la etnia a la que pertenecían, frases que no eran inventadas, sino reales, lo que le daba un aspecto de altura a la presentación. Esto degeneró años después, en poner en la boca de los próximos locutores, como un espectáculo, lo que era nada más la reseña de una múltiple tradición.

"¿Qué pasó con Tuxtepec, que no tenía traje típico? y sí lo tenían en cambio sus pueblos aledaños, y es ahí donde están los mejores trajes regionales, pues hubo que inventarlo, y de esto se encargaron los sociólogos y la tradición oral. No había entonces un comité de autenticidad, como ahora, sino había una clara conciencia del gobierno, que era el principal organizador del evento, de que todo debía ser auténtico, tanto los idiomas en que hablaban los protagonistas, atuendos, música, tocados. Claro que hubo innovadores entre ellos mismos, pero procurando que no se alterara nada de lo tradicional. La región de Tuxtepec, compuesto por un extraordinario grupo de mujeres hermosas, portaba cada una de ellas los huipiles correspondientes a los pueblos citados, y lo hacían descalzas, con las terribles consecuencias del sol y el piso. Ya después usaron huaraches y otros calzados.

"A la bailarina profesional, María Luisa Marín Mata, la pusieron como una figura solista, partiendo plaza, es decir, antes del espectáculo, con el enredo del valle, el rebozo en la cabeza, a la usanza indígena y un cántaro de Coyotepec en el hombro, era como un paseo en círculo, como quien abre un telón imaginario. Le buscaron adornos coreográficos a nuestra fiesta, pero nunca se les ocurrió alterarla en nada. ¿Por qué ahora ocurre?, el cambio de sitio es un tema, y el techar el auditorio es una locura, porque en los foros abiertos de todo el mundo, la naturaleza en todos sus aspectos juega un papel importante, forma parte del espectáculo."

viernes, 20 de julio de 2012

Jarabe del Valle

Este lunes inicia la Guelaguetza.

En esta festividad no falta la representación del Jarabe del Valle que es interpretada por la delegación oficial, pero además de la delegación de adultos, existe también la delegación infantil.

Acá una foto de hace un par de años que ilustra el vestido típico las mujeres de San Antonino, con el que interpretan precisamente el Jarabe del Valle.

Los padres inculcan esta cultura a sus hijos con motivos religiosos o festividades cívicas y sociales, preservando así las tradiciones y costumbres locales.

Enhorabuena.