martes, 14 de julio de 2026

LA TUMBA DEL ILUSTRE DON JOSÉ MARÍA DEL CASTILLO VELASCO



Foto: Fachada del Panteón del Tepeyac. J. Edgar López G. Julio 10 de 2026.


 Una vez que dimos a conocer en este mismo blog la ubicación de la tumba de Don José María del Castillo Velasco, como producto de una larga búsqueda documental y de consulta con distintas personalidades, hoy me congratulo por dar a conocer la tumba física del hijo pródigo de San Antonino, del oaxaqueño ilustre que proyectó en su vida y su obra el sentimiento de identidad y aprecio por los paisanos, ya que en toda su obra escrita y en sus actos como legislador y jurisconsulto, como periodista y funcionario, siempre demostró su apego y defensa con la población originaria y humilde del territorio que lo vio nacer y del estado que le dio identidad.

El Panteón del Tepeyac, hoy museo,  en el complejo de la Basílica de Guadalupe de la ciudad de México es ampliamente conocido por ser un espacio de tumbas de personalidades destacadas en diversos ámbitos de cierta época de la historia nacional.

Ahí se encuentran tumbas ostentosas que reflejan el poderío terrenal de sus ocupantes, pero también, hay tumbas modestas que simbolizan un portento de vida, de experiencia trascendental que no necesita presumirse y que tienen alrededor un aura de paz, de  tranquilidad y de humildad significativa por su contribución a la Patria.

Este es el tipo de tumba de Don José María del Castillo Velasco, una cripta sencilla ubicada por un pasillo principal en el área del centro del panteón. Un viejo pino a sus pies vela su sueño eterno, como un fiel compañero que rinde homenaje a la grandeza del hombre honesto, inteligente y patriota.

Sobre su base, en la cabecera, una escultura de cemento de una cruz se proyecta hacia el cielo, sosteniendo un lienzo reposando entre sus brazos.

La inscripción sobre la lápida lleva el nombre del Sr. Lic. Don José María del Castillo Velasco y está enterrado junto a uno de sus hijos, que fue inhumado con posterioridad.  Hay, sin embargo, unas fechas que no se precisan con la documentación histórica y que seguiremos investigando para esclarecer esta situación, lo cual es un pendiente para otra colaboración en este blog. Por lo pronto, estamos ante la tumba de un hombre que con su ejemplo marcó el sendero como un legado para las futuras generaciones.

Que cada hombre y cada mujer de San Antonino Castillo Velasco, de Oaxaca y de México, se inspiren en esta figura señera, como un faro en la tormenta y en la calma porque ese es el espíritu de los paisanos: un espíritu de lucha y de humildad. 

Ese viernes 10 de julio de 2026 la Ciudad de México estaba nublada y densas nubes de lluvia se distribuían caprichosamente por distintas zonas. 

Había que apurarse porque si no, la lluvia podría interrumpir la visita lograda tras muchas dificultades.

Tras una búsqueda en registros antiguos, literalmente pergaminos pulverizados, localizamos la tumba con apoyo del personal del panteón. 

Sacudirle las hojas secas de la lápida, para confirmar la inscripción del nombre, fue lo más parecido a un niño ansioso que desgarra un regalo por la emoción de descubrir la sorpresa y leer el nombre con letras grandes, en primer lugar, del ilustre paisano me provocó un nudo en la garganta y un par de lágrimas rodaron por mis mejillas. Fue un momento intenso e indescriptible, como el sentimiento de estar ante una revelación milagrosa. 

Hasta el aire parecía congelarse a nuestro alrededor y parecía que solamente estábamos el prócer y yo, a quien presentía con una sonrisa de júbilo y agradecimiento. De pronto se me olvidó que el personal del panteón estaba ahí y yo solo sentía la maravilla de estar ante el hermano mayor, el paisano gigante que pisó la misma tierra que pisamos ahora y que pisarán nuestros descendientes.

Al terminar de sacudir las hojas reparé en mi mano derecha que permanecía fija sobre la lápida, pues sentía un calorcito como cuando se saluda a una persona con mucha energía positiva y amable. Retiré la mano con el respeto del hombre de fe que toca a un santo y mentalmente le agradecí por este momento y por esta oportunidad. Respiré con profundidad el aire fresco mientras muchas imágenes se agolpaban en mi memoria en torno a este propósito.

Siento una gran tranquilidad por haber llegado hasta la tumbra del hijo pródigo de San Antonino Castillo Velasco, comparto este descubrimiento con el pueblo de San Antonino Castillo Velasco, para que nuestra gente y especialmente la niñez y juventud se sientan orgullosos de nuestra historia y sepan que no hay límites para construir la grandeza.



Por disposición oficial, este panteón está cerrado al público, desde hace ya varias décadas. En mis intentos de acceso, desde que publiqué el descubrimiento de la ubicación de su tumba, yo me tardé cerca de cuatro años para poder entrar, hasta que las condiciones lo favorecieron. Agradezco a las autoridades que me autorizaron el ingreso, al personal del sitio, siempre tan amable y generosos. Entre ellos se combina la experiencia y la juventud pujante del interés histórico y académico.